Un experto de la ONU critica el acceso a la seguridd alimentaria de la OMC

 

El Relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, ha criticado el viernes el acceso a la seguridad alimentaria de la Organización Mundial del comercio (OMC) que, según el experto, se basa en las reglas del comercio entre los países y que no tienen suficientemente en cuenta las necesidades de las poblaciones mas vulnerables.
“Un sistema de seguridad alimentaria que hace cada mas profunda la brecha por una parte del exceso alimentario y por otra el déficit alimentario, sencillamente, no es aceptable” ha declarado M. de Schutter recordando que para garantizar la seguridad alimentaria, es necesario tener en cuenta todos los factores de producción, de precio y de repercusiones económicas, sociales y ambientales de la producción. “El derecho a la alimentación no es un producto comercial y hay que dejar de considerarlo como tal” ha señalado M. de Schutter que ha comunicado esta crítica al Director general de la OMC, Pascal Lamy.
“Nosotros debemos reconocer los peligros que existen para los países pobres que dependen excesivamente del comercio. Debemos, igualmente, evaluar la contabilidad de las medidas de disciplina y acuerdos de Doha con los imperativos de la seguridad alimentaria. Sin esta reevaluación fundamental, nos quedaremos en un sistema en el que los productores mas eficaces con las economías mas fuertes en la escala, son necesarias para alimentar las regiones con un déficit alimentario y donde la brecha se agranda” ha indicado M. de Schutter
“Esto puede ser que se parezca a la seguridad alimentaria sobre el papel, pero es un acceso que ha naufragado de forma espectacular. La realidad sobre el terreno, es que las poblaciones vulnerables están condenadas al hambre y a la pobreza endémica”, ha añadido.

Los gastos de alimentación de los países menos desarrollados se han multiplicado por cinco o seis entre 1992 y 2008. Las importaciones representan actualmente alrededor del 25 % de su consumo actual. Estos países están dentro de un círculo vicioso. En la medida en que cada vez son mas dependientes del comercio, van siendo menos capaces de invertir en sus propias producciones agrícolas y esto acentúa su dependencia  del comercio. “En el contexto actual, esto quiere decir que se crea una dependencia sobre  importaciones de cereales cuyos precios son históricamente  volátiles”. Este año solamente, la factura para los países menos desarrollados ha crecido un tercio », ha hecho saber  de la ONU.

El aumento de los precios se hace sentir también por los consumidores pobres urbanos y rurales. “Los mercados abiertos preconizados por la OMC no funcionan de manera perfecta. Los productos de alimentación no van allí donde el poder adquisitivo es el mas fuerte, ni donde las necesidades son las mas grandes” ha advertido M. de Schutter.
Promoviendo el acceso  puramente comercial, se condena el desarrollo local. Sería necesario mas bien sostener a los productores locales, muchas veces pequeños productores que podrían a la vez dar respuesta a las necesidades locales y como consecuencia salir de pobreza. El comercio podría servir para responder a las necesidades específicas y no para justificar el abandono de la producción local.

“Las políticas puestas en marcha, en este momento, por el régimen comercial internacional no sostienen a los pequeños productores agrícolas. No se benefician de un mercado abierto, sino que son víctimas de una presión siempre creciente sobre las tierras, sobre el agua y sobre los recursos naturales de los que dependen por una competencia con el sector de exportación agrícola mundial”, ha explicado M. de Schutter.

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