RDC: En Kivu ataques en Goma; solo un apretón de manos en la ONU

Por lo menos 12 personas habrían muerto en una serie de ataques nocturnos en Goma, la capital de Kivu del Norte, haciendo temer un ataque contra la ciudad por parte de los rebeldes del Movimiento del 23 de Marzo (M23) que ya en las últimas semanas la venían amenazando. Desde hace algunos días, grupos de jóvenes habitantes de la ciudad que portan antorchas y candelas estarían tratando de proporcionar seguridad nocturna a sus barrios. "Desde hace dos semanas hay testimonios de decenas de homicidios, ataques armados, asaltos contra sedes de organizaciones no gubernamentales. No podemos ni siquiera decir con precisión cuantos fueron", admite Alexander Essome, portavoz en Goma de la contestada Misión de Paz de la ONU en Congo (MONUSCO). El gobernador de la provincia, Ernest Kyaviro, denunció en cambio una agresión contra su vice, cuyo vehículo fue alcanzado por eun estallido el miércoles. En el momento del atentado, su propietario no se encontraba en el vehículo. "Creo que grupos de rebeldes del M23 se infiltraron en la ciudad y son responsables de estos actos de terrorismo", agregó Kyaviro. Según las últimas informaciones al respecto, las posiciones de los rebeldes –activos desde el mes de abril– se encontrarían a una treintena de kilómetros de la ciudad de Goma. En las últimas  semanas no se produjeron más enfrentamientos directos con los militares fieles al gobierno (FARDC), pero ha continuado la violencia contra los civiles.

Entre tanto, a miles de kilómetros de distancia, la mini-cumbre sobre la crisis congoleña que se realizó en Nueva York con oportunidad de la sesión plenaria de la 67ª Asamblea General de la ONU concluyó sin resultados apreciables. El único 'resultado' fue un apretón de manos muy 'diplomático' entre el presidente congoleño Joseph Kabila y su colega ruandés Paul Kagame, sin que se produjera ningún avance hacia la solución del conflicto armado ni de la crisis diplomática entre Kinshasa y Kigali.

Ambos jefes de estado mantuvieron inamovibles sus posiciones muy distantes. Kabila volvió a denunciar las "ingerencias extranjeras en perjuicio del país", pero sin citar explícitamente a Ruanda, y pidió el despliegue de una fuerza neutral a lo largo de la frontera. Kagame por su parte rechazó las acusaciones de su vecino y de la ONU que ven un apoyo directo desde Kigali al M23, calificando de "errónea la evaluación de la crisis hecha hasta ahora, que presenta a Ruanda como chivo expiatorio". El presidente ruandés dejó la sala luego de apenas 45 minutos y vetó el comunicado final que habría debido condenar "los apoyos externos" a la rebelión congoleña.

Por su parte, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon insistió en la inviolabilidad de la soberanía y de la integridad territorial del Congo, manifestando su preocupación por el "pesado tributo que siguen pagando los civiles de la zona", en particular por una "nueva oleada de estupros y homicidios". Urgiendo una solución pacífica, Ban Ki-moon pidió la contribución de las organizaciones regionales y continentales africanas: en el permanente conflicto congoleño están implicados también rebeldes ruandeses y ugandeses.

Según las últimas estimaciones del Alto Comisariato de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) la nueva oleada de enfrentamientos que se produce desde hace seis meses en la zona oriental del Congo ya ha causado el desplazamiento interno de por lo menos 390.000 personas y la fuga hacia Uganda y Ruanda de otras 60.000.  [VV/NBJ]

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