RDC: Se acercan las elecciones y las lealtades del ejército no están claras.

Las recientes elecciones en la República Democrática del Congo (RDC) han subrayado la existencia de las luchas de poder persistentes entre grupos rebeldes integrados en el ejército congoleño. Esto ha dado lugar a una preocupación por el peligro de la futura estabilidad y por la falta de control del gobierno de las unidades militares al este del país.

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas, publicado a finales de diciembre, los antiguos grupos armados continúan persiguiendo sus intereses partisanos, pese a haberse unido oficialmente a las fuerzas armadas de la RDC. Estas son más conocidas por sus siglas: FARDC (Fuerzas Armadas de la República Demoncrática del Congo). Durantes las pasadas elecciones presidenciales y parlamentarias del 28 de noviembre dichas milicias se posicionaron y decidieron influir en el resultado.

Según dicho informe, algunos miembros del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), un grupo armado de etnia tutsi y muy unido a Ruanda, se aseguraron altos puestos en las FARDC a cambio de apoyar la reelección de Joseph Kabila.

En el año 2009 un acuerdo entre Kabila y el Gobierno ruandés consiguió que el CNDP se integrara en las FARDC y que se arrestara al comandante Laurent Nkunda. A cambio, Ruanda envió tropas al territorio congoleño para luchar contra las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), una milicia de etnia hutu que aún se considera una amenaza para la seguridad.

Siguiendo el acuerdo, el CNDP se dividió en una fuerza militar que se unió a las FARDC y en una rama política que propuso candidatos parlamentarios y apoyó a Kabila para que se convirtiera en presidente.

Sin embargo, este ha sido un acuerdo de conveniencia. "Al CNDP se le prometió posiciones en el gobierno, pero esa promesa nunca se cumplió" declaró de forma anónima a IWPR un experto de Naciones Unidas. "Ahora están reforzando su poder político para asegurarse de que sus candidatos parlamentarios sean elegidos y trayendo ruandófonos (hablantes de kinyarwanda, de etnia tutsi en este caso) a la región de Kivu para asegurarse de que el control ya no esté en manos de la minoría".

De acuerdo con Jason Stearns, analista del Congo y autor del libro "Dancing in the Glory of Monsters" (en inglés): "La alianza entre el CNDP y Kabila es claramente oportunista. Muchos de los oficiales en uno y otro bando se odian, aunque otros muchos hacen negocios entre sí". "Pese a que seguramente tenga sus baches, lo más probable es que sea mucho más duradera que el acuerdo anterior, que hacía que trataran de derrotarse unos a otros".

Mientras tanto, muchos antiguos combatientes siguen considerando al comandante del CNDP, Bosco Ntaganda, como su verdadero líder, en lugar del presidente Kabila. "Pese a la reorganización... [las FARDC] todavía están dividas por cadenas de mando paralelas, con muchos antiguos soldados del CNDP que aún son leales al General Bosco Ntaganda, que los anima a resistirse a las reformas", indica el informe de Naciones Unidas. La Corte Penal Internacional busca a Ntaganda por crímenes de guerra.

A principios de 2011 se intentó reestructurar las FARC e integrar distintos miembros del CNDP con otros soldados para diluir sus antiguas lealtades. Sin embargo, el cambio parece bueno para la CNDP, cuyo poder en la región de Kivu del Norte ha aumentado en lugar de disminuir. Aquella es una zona en la que Ntaganda aún tiene poder. "No puede hacerse nada sin el consentimiento de Ntaganda" informó al IWPR un experto de las Naciones Unidas. "Sus tropas están repartidas según sus intereses económicos, en particular las minas. Pero desde septiembre, también se han visto involucrados en la intimidación política. El CNDP ha impedido a otros partidos que hagan campaña y ha forzado a varios políticos para que se unan a ellos".

Intimidación de votantes

Los resultados de las elecciones van surgiendo, pero el ambiente en las regiones de Kivu del Norte y Kivu del Sur sigue siendo tenso. "Todo el mundo habla mucho, pero se ha visto poco movimiento desde las elecciones presidenciales" comunicó desde el anonimato un oficial de las FARDC. "Por supuesto, las elecciones parlamentarias serán más cerca de casa, aunque todavía no está claro cual será la reacción. El sentimiento de incertidumbre hace que aumente la tensión".

El Tribunal Supremo en Kinshasa confirmó la reelección de Kabila el pasado 17 de diciembre, entre acusaciones por parte de la oposición y de la comunidad internacional de que las elecciones no habían sido justas y libres.

En las elecciones parlamentarias, 20 de los 25 miembros elegidos hasta ahora en Kivu del Norte (donde se eligen 47 de los 500 miembros del Parlamento internacional) forman parte de la mayoría presidencial de Kabila. Esto ha dado lugar a protestas por parte de la oposición y de la sociedad civil pues consideran que los resultados no son verosímiles. Los definitivos se esperaban para el 13 de enero, pero la comisión electoral nacional los ha pospuesto indefinidamente.

En el distrito de Masisi, en Kivu del Norte, las entrevistas del IWPR indican que hubo una presión significativa para que los votantes eligieran a Kabila. "El CNDP obligó a las gentes de Masisi a votar a Joseph Kabila" nos informaba un miembro de una ONG local que ha solicitado permanecer en el anonimato. Los reporteros del IWPR que acudieron a los centros electorales de Masisi se percataron de una notable presencia militar en los mismos, así como soldados del CNDP dentro. El grupo de defensa establecido en Nueva York, "Human Rights Watch", también informó de la presencia del CNDP en los centros electorales y de casos de intimidación de votantes. "Estas elecciones no son como las de 2006, cuando se elegía al candidato libremente" comunicó al IWPR un agricultor de Mushaki (una población en Masisi). "Ahora en Masisi no es así, hay hostigamiento y se nos obliga a votar a un determinado candidato".

Otros grupos armados rivalizan por los cargos

Los puestos privilegiados otorgados al CNDP, junto con el trato implícito con Kigali que se esconde detrás de los mismos, están atrayendo reclutas a otros grupos armados. Los lugareños sienten la necesidad de defenderse ante lo que consideran una amenaza de dominación por parte de los ruandeses. Ya estén integrados en las FARDC o sean parte de las fuerzas disidentes, tienen especial interés en el resultado de las elecciones parlamentarias que podría aumentar la tensión entre ellos.

Los Mai-Mai (término para referirse a diversos grupos paramilitares que afirman defender comunidades étnicas concretas) están descontentos debido a la influencia que ha adquirido el CNDP en el ejército nacional y en Kivu. Dos grupos Mai-Mai, el Mai-Mai Sheka y la Alianza de Patriotas por un Congo Libre y Soberano (APCLS), entraron en conflicto el pasado junio al intentar hacerse con el control del electorado en Mutongo. El antiguo líder del grupo, Ntambo Ntaberi Sheka, era candidato parlamentario en el distrito de Walikale, y su grupo quería que los lugareños se inscribieran allí como votantes, mientras que la APCLS prefería que lo hicieran en Masisi.

"El coronel Buingo Karairi, líder de la APCLS, inició la pelea ya que quería que los habitantes de Mutongo se inscribieran en Masisi" informó al IWPR Séraphin Nugulu, jefe de la zona de Ihana, después de la lucha "y por supuesto, Sheka no podía permitirlo". A causa del conflicto miles de personas fueron desplazadas y no pudieron participar en las elecciones. La ACPLS afirma defender los intereses de la etnia hunde, en particular contra la invasión "ruandófona".

El informe de las Naciones Unidas comunicaba que la APCLS quería aumentar las inscripciones en Masisi, una zona donde "la limitada representación hunde se ve amenazada por la creciente fuerza de... los políticos tutsi del CNDP". Varios grupos armados, entre ellos la APCLS, han hecho anuncios en los que estaba implícito que recurrirían a la violencia en el caso de que su candidato no ganara. Esto ha hecho surgir el temor a una lucha que podría producirse cuando se conozcan los resultados.

Una fuente diplomática que se encuentra observando el desarrollo de los acontecimientos en el Congo oriental informaba: "será interesante ver la reacción de grupos como la APCLS en un futuro próximo si el CNDP sigue manteniendo el control en zonas amplias como el Kivu del Norte y el gobierno no hace nada al respecto". La fuente añadió que tales rencores, derivados de las elecciones parlamentarias, podrían tener consecuencias aún mayores en las regiones de Kivu que la propia elección presidencial.

El ejército resentido

Mientras, frustradas por lo que consideran favoritismo de Kinshasa por el CNDP, algunas secciones de las FARDC apoyan en secreto a los partidos de la oposición en las elecciones. Los soldados de las FARDC que lucharon contra los rebeldes aún los consideran el enemigo y los antiguos grupos Mai-Mai están resentidos debido a la posición privilegiada que ha adquirido el CNDP.

Varios oficiales de las FARDC comunicaron al IWPR que el aparente favoritismo del gobierno por el CNDP ha causado que miembros del ejército deserten y se unan a los grupos rebeldes o que les faciliten armas. Otros se han visto involucrados en la intimidación de votantes.

El informe de Naciones Unidas confirmó que las lealtades dentro del ejército se estaban dividiendo: "Al darse cuenta de que les estaban dejando al margen dentro de las fuerzas de seguridad, muchos oficiales experimentados del ejército (no pertenecientes al CNDP), incluyendo a los integrados a partir de grupos Mai-Mai, han empezado a proporcionar apoyo discreto a grupos armados. Tanto para su propio beneficio económico como para posicionarse antes de la inestabilidad que seguirá a las elecciones".

La impresión de que los militares provenientes del CNDP consiguen mejores condiciones que los mal pagados soldados puede incitar a la rebelión. "A mis soldados les pagan 50 dólares estadounidenses al mes, y a veces nada" dijo un oficial de las FARDC desde el anonimato. "Como capitán recibo 61 dólares al mes. Tenemos armas, esto es una olla a presión que acabará por explotar."

 

Institute for War and Peace Reporting (IWPR) [en inglés]

Los antiguos grupos armados, que ahora forman parte de las fuerzas nacionales, siguen actuando según sus propios planes, lo que amenaza la estabilidad a largo plazo.

Por Mélanie Gouby – Justicia Internacional – Corte Penal Internacional

Mélanie Gouby es una periodista del IWPR y productora multimedia que ha estado dirigiendo el proyecto de transición de la justicia del IWPR en el Congo oriental.

Traducido por: Aitana Terrero Anguiano (Facultad de Traducción y Documentación, Universidad de Salamanca)

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