Los días pasan volando. Estamos ya casi al final de la misión de observación sin darnos cuenta… Bueno, os cuento algunas cosas de estos días.
En esta semana estamos desarrollando labores de observación en los centros de compilación de resultados, para comprobar que todo el proceso de centralización de datos está siendo correcto. Aquí en Kinshasa las cosas han mejorado mucho en relación a la primera vuelta respecto a este tema. La experiencia del mes de julio les ha servido para mejorar el proceso y ya no se ven aquellas imágenese de kilos y kilos de papel tirados por los suelos, donde se mezclaban actas, boletines, urnas destrozadas… Visto aquel desorden la CEI ha decidido que las cosas se debían hacer mejor, y las están haciendo.
Por lo pronto, han dejando un solo centro de compilación de resultados para todo Kinshasa, y aunque esto pueda parecer una locura (antes había cuatro), se ha mejorado mucho la logística. Lo que han hecho ha sido poner los diferentes puestos del proceso en lugares apropiados para ello; así, el puesto de centralización, el primero del proceso, ha sido ubicado en unos cuarteles de la MONUC que disponen de unas naves enormes que permiten tener todo el material al resguardo de la lluvia. Además de han tomado dos medidas especialmente importantes para asegurar que los datos lleguen en buen estado: la primera es que junto al material que se envió a los colegios electorales (urnas, papeletas, etc.) había unos sacos de rafia, de los que se utilizan para el azúcar, para transportar todo el material que debía ir a los centros de compilación; son fuertes e impermeables y eso ha facilitado que los papeles lleguen íntegros a su destino. Otra cuestión importante es que en este caso, el transporte de todo el material ha corrido a cargo de la MONUC y la EUFOR, con los que se ha conseguido realizar la recogida en tiempo récord, y en unas condiciones magníficas.
Bueno, pues ayer estuve toda la mañana en este centro de la MONUC del que os hablo, donde está situado el puesto de centralización. Allí llegan todos los sacos y se introducen directamente en unos contenedores de esos de barco, donde igualmente quedan al resguardo de las inclemencias del tiempo. Desde ahí, se van sacando y se van clasificando por por comunas, y después por código de centro de voto. Cuando todas están juntos todos los materiales de cada mesa electoral de un mismo centro de voto, llaman al presidente de ese centro de voto, para que abra el saco de cada mesa electoral y saque los diferentes pliegos que componen el proceso verbal que fue firmado por los agentes electorales, testigos y observadores tras el recuento de la mesa electoral; se comprueban que están todos (uno para la CEI, otro para la corte superema, otro para la corte de apelación, otro para la oficina de representación provincial, y tres para continuar el proceso en el centro de compilación de voto. Todo eso multiplicado por dos, ya que la elecciones eran presidenciales y provinciales, es decir, no solo se elegía al presidente, sino también la Diputación Provincial. Total, una hartá de pliegos.
Si están todos los pliegos, se firma un acta que extiende el agente electoral que está en el puesto de centralización, haciendo constar que los liegos están completos y en poder del CLCR (en lo sucesivo centro local de compilación de resultados), y el presidente del centro de voto se va tan contento a su casa porque se ha quitado un muerto de encima. Si falta algún pliego, pasa junto con el saco en cuestión a un puesto de cuarentena, en el que se hace constar el déficit observado y se envía al susodicho presidente al colegio electoral para que compruebe si se ha quedado allí, o investigue entre los presidentes de cada mesa electoral de su centro qué ha pasado con el pliego de las narices.
Ese saco quedará marginado del resto en una sala aparte en tanto se resuelve el incidente, ya que los demás, vuelven al contenedor por si en un momento dado se plantean quejas contra los resultados obtenidos y que constan en las actas del proceso verbal del escrutinio. Estos sacos quedan ya solamente con las papeletas de los votos emitidos por si fuera necesario un posterior recuento.
De manera que, si todo va bien, los pliegos que contienen los datos seguirán su marcha separados del resto de los papeles, lo cual va a facilitar mucho el trabajo. El resto del material quedará guardado en los contenedores de la MONUC.
Bueno, pues ayer estuve observando este proceso, el de centralización. Ya se han recogido todos los resultados de Kinshasa y aparentemente todo va bien, aunque bastante lento. Tardarán días aún en acabar este proceso, aunque la ventaja en esta ocasión es que a medida que van saliendo pliegos estos se pasan a la siguiente fase, que es el recuento basado en las actas. Eso está ya en otro edificio, que es el que voy a visitar hoy, a ver como va la cosa.
La verdad es que el sistema está bien pensado; existen, a mi juicio, bastante mecanismos de control a lo largo de todo el proceso que hacen difícil que se pueda producir una alteración de los resultados. Aquí se habla mucho de manipulación, pero a veces siento que es un eco que todo el mundo repite. Y lo peor es que esto desgasta la credibilidad del proceso. Y mi parecer es que se hace conscientemente, para que cualquiera de los candidatos pueda justificar su derrota, o lo que es peor, una intervención militar (si se produjera, Dios no lo quiera) con el argumento de defender la transparencia, o reivindicar el derecho que cree tener.
El ambiente es muy raro. Se habla demasiado de manipulación y eso es muy, pero que muy contagioso, y el ambiente se van tensando, creo que con una intención perniciosa de que cuando llegue el día del anuncio de los resultados, la olla esté a punto para reventar.
Lo peor es que este ambiente tan contagioso carece de argumentos formales; no hay excesivos datos que nos indiquen que se están manipulando datos tras el recuento obtenido. Pueden existir casos ‘extraños’, pero aunque secomprobara que ha habido una alteración de resutlados, son situaciones totalmente aisladas, que no deben tener resonancia ni contaminar el ambiente. A mi me da la impresión que todo se está haciendo con bastante transparencia…
Se dan situaciones difíciles de manejar. Ayer por ejemplo, antes de entrar en el puesto de centralización, se me acercaron dos observadores nacionales para decirme que ellos habían visto un caso de un pliego abierto; yo tomé nota del colegio electoral al que pretenecía ete pliego, para hacerle un seguimiento, pero muchas veces tienes que tener prudencia con este tipo de observaciones que te hacen. Los observadores nacionales, en ocasiones muestran tendencias que superan lo permitido por la neutralidad que debe inspirar nuestro trabajo. No digo yo que haya infiltrados entre los observadores, pero el trabajo a desarrollar, más allá de nuestras o sus preferencias es garantizar la pureza del proceso electoral, y que los resultados se ajusten en todo momento a lo expresado por el pueblo en las urnas.
Creo que hay una estrategia de poner todo bajo sospecha y eso no es bueno, ni va a favorecer el espacio de convivencia social en los próximos meses.
Evidentemente puede haber fraude en un momento dado, pero tenemos que ser extremadamente sagaces en saber señalar con el dedo el punto concreto y las personas responsables de los hechos, así como darle la importancia y el alcance real que pueda tener.
Todos los días, absolutamente todos, cuando me presentan a alguien y le dicen que soy observador internacional, lo primero que te preguntan es que si habrá fraude como en la primera vuelta. Todo el mundo mundo está convencido en Kinshasa que los resultados han sido alterados, y que la corte suprema ha validado estos resutlados porque es una marioneta del poder actual. Esto último puede ser cierto, pero nadie, que yo sepa, ha presentado unos resultados alternativos denunciando las manipulaciones observadas. Y debemos tener en cuenta que la propia Iglesia, como se pudo ver en julio, tiene montado un sistema de recopilación de datos, basado en la comunicación telefónica de todos las actas expuestas en los colegios electorales. Si hubiera una alteración importante respecto a los datos publicados por la CEI, aguién habría dicho algo, ¿no? E incluso podrían haber dicho en qué colegios no coinciden esos datos.
Insisto en que hay muchos mecanismos de control, y no es fácil hacer fraude. No obstante, tengamos en cuenta que estamos hablando de recopilación de datos. Porque a nivel de votaciones, es posible que se hayan dado casos de compra de tarjetas electorales como se denuncia en muchos sitios, aunque esto también es difícil de demostrar. Incluso, está mucho mejor garantizado el secreto del voto que en España, donde mi abuelo le preparaba la papeleta a mi abuela, que la pobre no sabía ni lo que votaba… Aquí te dan la papeleta en el colegio y no la puedes llevar desde casa.
Bueno, se especula mucho, demasiado. Esto está generando una ansiedad social bastante grande. Veremos a ver.
Yo os dejo, que tengo que preparar algunas cosas antes de partir para el CLCR.